Desde ahora, la cultura crítica no puede escribir sino poesía

Resumen

La frase de Adorno acerca de la imposibilidad de escribir poesía después de Auschwitz ha pautado de su impronta el devenir filosófico compartido entre distintas corrientes durante la 2a. mitad del siglo XX. Paradójico bajo múltiples facetas, el presente no deja de prolongar la perplejidad que cundía acerca de la significación histórica de esa frase. La interrogación se encuentra redoblada por un escenario opuesto geográfica, política y militarmente al que motivó la expresión de Adorno. La cuestión de la racionalidad crítica, de la representación institucional y de los efectos de la tecnología pueden, diferenciadas del momento que pauta el fin de la 2a. Guerra Mundial, favorecer otra acepción poética.

Monumento a Adorno. Foto Fránkfort del Meno

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1a. quincena, noviembre 2023

La frase desbordada

La muy famosa frase de Theodor Adorno acerca de la imposibilidad de escribir poesía después de Auschwitz1 ha recibido disímiles interpretaciones.2 Quizás conviene señalar que la inflación interpretativa que siguió al enunciado de Adorno no sólo desbordó en un sentido técnico o disciplinario (llegando a ser explicada por el propio autor), sino también en el sentido más general de la significación virtuosa que adquirió la cultura, tal como la entendió la Ilustración. La frase en cuestión tampoco dejó de encontrarse vinculada al plano más genérico del pensamiento.3

En tal sentido la expresión de Adorno intervino como emblema de la interrogación que le plantea, por encima de distintas versiones históricas, la existencia del totalitarismo a la filosofía: ¿por qué la racionalidad Moderna conduce a la dominación más extrema, contrariamente al propósito emancipador que profesa? Por la misma razón esa cuestión propició cierta transversalidad entre distintas escuelas filosóficas (Frankfurt, post-estructuralismo, post-modernidad, filosofía de la liberación, filosofía analítica).

La característica deliberada, sistemática y organizada del exterminio nazi de las poblaciones descartadas por su proyecto de depuración racial (judíos, gitanos, homosexuales, subversivos) encontró en Auschwitz un correlato paradigmático: el exterminio se consideraba “productivo”, en tanto no sólo se obtenía trabajo esclavo, sino que además se convertía a los prisioneros en “materia prima” con finalidad económica. Se cerraba así el círculo racional del genocidio planificado: lo que debía ser exterminado también servía a la reproducción económica (es decir, como valor calculable) de los exterminadores.

El cierre de círculo del totalitarismo encuentra en el fanatismo religioso, tal como lo conocieron las “Guerras de Religión” del Siglo XVII, su antecedente más significativo. El mandato divino justifica el exterminio del enemigo de credo, en cuanto el poder terrenal (territorial, poblacional, militar) se entiende efecto de la voluntad divina. Ese fundamento del poder manifiesta ante todo la condición teológica de la soberanía, volcada al ámbito mundano por su fundamento mismo y por partida doble: celestial y terrenal en la doctrina, vicaria y eclesiástica en el gobierno.

La reversión de la soberanía teológica en potestad estatal dejó intacta, a través del mandato kantiano ¡sapere aude! (atrévete a saber), la condición intangible del soberano: el mismo mandato pasó del derecho divino al derecho natural, con idéntico ejercicio “pleno” de una potestad ordenadora. En un caso como en el otro una única fuente de legitimidad totaliza el sentido, en obediencia al designio de una correspondencia inalterable (entre el creador y la criatura, entre el enunciado y su objeto). Cuando esta correspondencia reposa sobre un soberano multitudinario (el pueblo), el criterio que gobierna la verdad desacredita un principio inspirador de legitimidad (la divinidad), para suscribir a una regulación formal de lo real, es decir, una enunciación racional. El raciocinio procedimental (según reglas) discurre “como si” fuera equivalente a lo real y el sentido se totaliza en una realidad enunciada “como tal”: 

El último momento: cuando se impone pensar lo que quiere decir un “acontecimiento” digno de ese nombre y el sentido de la breve palabra “como” en las expresiones “como si” y “como tal” (trad. R.Viscardi).4

Tecnología y genocidio: el día después de la soberanía

La extensión de la “forma Estado” que siguió a la 2a. Guerra Mundial incidió sobre condiciones atávicas de las comunidades que incorporaron la estatalidad, con un efecto multiplicador de desigualdades, como consecuencia de una intervención ajena a las pautas propias del contexto afectado. La descolonización contó en Africa y en Asia con el antecedente del régimen neo-colonial que perpetuaba, en particular a través de la independencia formal de los estados latinoamericanos, el imperialismo industrial del siglo XIX. La substitución de un poder colonial por el neocolonialismo supone que las instituciones intervengan como mero relevo de un poder extranjero, tal como lo estampó la frase de un presidente uruguayo: Me siento como el gerente de una gran empresa cuyo directorio está en Londres”.5

El propio contexto uruguayo se encuentra marcado históricamente por el exterminio de los charrúas, población autóctona indómita, que la configuración neo-colonial en vías de instalación no logró reducir al interés productivo dominante.6 Contrariamente a la “política de la cañonera”, las masacres étnicas del siglo XXI no provienen de una modernización abusiva ejercida sobre tradiciones ancestrales, sino de la exacerbación de conflictos latentes o virtuales entre comunidades diferenciadas pero contemporáneas entre sí, sobre un territorio compartido. Ciertas condiciones potencialmente violentas se convierten en antagónicas e inhumanas a partir de una aceleración súbita, que llega a configurar alternativas trágicas.

Las masacres de tutsis, musulmanes bosnios, yazidíes y rohinaya parecen provenir de la percepción de una amenaza para la existencia comunitaria de los propios agresores. Estos registros permean el plano institucional y remueven estratos determinantes de la diferenciación comunitaria, particularmente a través de cierto “retorno de las religiones”.

En cuanto siguió a la disolución de la Unión Soviética y a un replanteo geopolítico, la Guerra de los Balcanes favoreció la interrogación acerca del componente religioso de los conflictos inter-étnicos. Corresponde poner en duda el valor explicativo del componente religioso por sí mismo, ante enfrentamientos involucrados en un mismo territorio y análogas condiciones de existencia (por ej. Azeibarján/Armenia).

Pueden diferenciarse dos pautas explicativas capaces de desentrañar el intríngulis que pone de manifiesto, en medio de una acelerada incorporación tecnológica, el tan mentado “retorno de las religiones”:

a) La contraposición entre sí de la racionalidad ilustrada y el oscurantismo religioso, lejos de significar una alternativa, conllevó una mera reversión de la “alianza de oposición” cristiana entre fe y razón. Se explica el quiasma que une y opone a la vez, lo celestial a lo terrenal, en (razón de) la mediación vicaria que infunde la soberanía teológica y que la secularización convierte en gestión estatal (incluso a través de la secularización del término “soberano”, transferido de Cristo “Pantocrator” al príncipe cristiano).7

b) La tecnología supedita la mediación (tanto en el sentido religioso como en el racional) a la programación a distancia”, con la consiguiente diseminación de la soberanía (tanto en el sentido religioso como en el racional). El “principio único e indivisible del poder” pasa a ser tributario del acontecimiento artefactual, incluso el que promueve la innovación industrial.8

La supremacía glocal

Uno de los enigmas políticos que dejó el nazi-fascismo surgido entre las dos guerras mundiales del siglo XX, fue el auge de la supremacía totalitaria en un contexto imbuido de racionalidad Moderna, incluso la del sujeto histórico proletario. La propia índole democrático-republicana viene a ser cuestionada radicalmente, en cuanto no sólo en la República de Weimar el nazismo triunfaba desde las urnas hace casi un siglo, sino que lo mismo tiende a repetirse actualmente en Europa. Una orientación análoga, que deniega y reprime la diferenciación reivindicativa (tanto de clase, como de etnia o de género, entre otras), ha ganado gravitación electoral desde el norte al sur de América (Trump, Bolsonaro, Kast, Milei).

Parece puesta en cuestión, con esas pautas, la explicación del terrorismo de Estado y del genocidio como efectos del deterioro de un horizonte de emancipación. La supremacía restauradora de un Orden9 ultrajado (por un potencia extranjera, por un aluvión migratorio, por la demagogia redistributiva, por identidades desviadas, por la subversión terrorista, etc.), no proviene de una inversión de signo del discurso racional, que en esa versión se abrazaría a un contrario irracional o a la tabla de salvación del poder capitalista, sino de una diferenciación creciente que altera el régimen de representación, ante todo en tanto que régimen, representativo de determinado status quo nacional. No existe, en efecto, representación, ni democracia republicana, ni Estado, sin un Orden (es decir, una soberanía)10 que dirima entre sí eventuales conflictos (lo que no implica excluir posibilidades alternativas a ese régimen).

La globalización determina que la diferenciación local sea, al presente, efecto de un contexto interactivo, de modo que la glocalización no puede en ningún caso ser explicada bajo el criterio de un sujeto histórico, necesariamente cohesivo en tanto que nacional (incluso cuando Marx invocó, como deseable efecto internacionalista, el influjo de los “enérgicos yanquis” sobre los “perezosos mexicanos”).11

Es en este contexto de glocalización tecnológica (ante todo, informativa y comunicacional, inclusive en el plano académico), donde conviene inscribir la masacre que interviene entre israelíes y palestinos. Aunque la vía religiosa (y de una religión de salvación) parece conducir directamente al fanatismo islámico bajo distintas versiones, esa tendencia se hizo lugar desplazando la solución política. Tal fue el caso del desplazamiento de la Autoridad Palestina por Hamas en el gobierno de la franja de Gaza. La propia mención “integrismo” denota la reacción ante el ingreso de su opuesto en el contexto islámico (tal como lo señala la represión de cierta occidentalización en Irán).12

Por otro lado, la ofensiva del gobierno y las fuerzas armadas israelíes sobre el territorio de Gaza presenta una característica inédita. Ha ocurrido anteriormente, que ante la denuncia internacional los acusados de cometer una “limpieza étnica” intentan diluir su participación e incluso, evitar que sean conocidas las proporciones y condiciones del exterminio. En el caso del bombardeo israelí de los civiles que han permanecido en la Franja de Gaza (sea por la razón que fuere, sin participar de la fuerza armada contraria), el gobierno israelí no ha intentado ocultar su responsabilidad sino exhortando al éxodo masivo de la población, lo que de por sí constituye una vía de liquidación étnica (privar a un pueblo de su territorio).13

Esta exhibición del exterminio de civiles desarmados, configura una paradoja que viene a sumarse a las que los terrorismos de Estado han agregado a la memoria histórica desde los procesos europeos (recordar a la Falange española) de la 1a. mitad del siglo XX. Israel posee, en efecto, instituciones y costumbres que habilitan sensibilidades contrapuestas entre sí. Dentro y fuera de Israel, masivas expresiones del pueblo judío se han manifestado contra los ataques que sufre, por parte de su propio país, la población palestina de Gaza y Cisjordania.14 La paradoja se establece, entonces, en cuanto un sector ultraderechista y supremacista puede acceder al gobierno en un contexto que habilita el pluralismo y donde se manifiesta la solidaridad con otro pueblo, incluso al momento del conflicto armado entre uno y otro.

Conviene aquí recordar que el anclaje nacional siempre ha terminado por prevalecer sobre la estructura institucional, de forma que cuando la simbolización interviene en régimen de mediación artefactual, la nacionaliza en el propio habitus (relación entre principios y costumbres) de la comunidad. En el caso israelí este habitus parece configurar una “alianza de oposición” (un quiasma) entre supervivencia y supremacía. La supervivencia sólo es posible gracias a la supremacía, a su vez, la supremacía hace posible la supervivencia. En esa configuración incorporada mediáticamente a través de la tecnología, se diluyen por igual el pluralismo y la solidaridad, una vez supeditados a la amenaza del agresor.

La poesía como cultura crítica, mundo como entramado de escritura

Quizás conviene recordar que la renombrada frase de Adorno comenzaba apelando a “la crítica de la cultura”, e incluso a una “última etapa”.15 La crítica asume, por consiguiente, determinado primado en el proceso “dialéctico”, para seguir la expresión de Adorno, entre “la cultura y la barbarie”. Tal “unidad de los contrarios” (en la dialéctica moderna) supone un único proceso del devenir (histórico). Esta unidad acontece al presente gobernada por la inmediatez mediática de los conflictos.16

La condición de la poesía se ha transformado sustancialmente, porque no interviene actualmente como correlación entre la percepción crítica y un evento del mundo, sino que el evento es la propia poesía, en un mundo entramado por avatares críticos.

 

1“La crítica cultural se encuentra frente a la última etapa de la dialéctica de la cultura y la barbarie: escribir un poema después de Auschwitz es bárbaro, y esto también engloba el por qué hoy se volvió imposible escribir poemas”. (Traducción Reverso alemán-español interpretada por R. Viscardi). Edición en español: Adorno, Th. (2008). Crítica de la cultura y sociedad. México: Akal/Siglo XXI. 

2 “La frase se interpretó de manera diferente: se concibió como un veredicto general contra cualquier poesía posterior al Holocausto, como una prohibición concreta de presentar poemas sobre Auschwitz y los campos de concentración o como una mera dicción provocadora. El juicio concreto sobre la poesía se ha ampliado a la literatura o al arte en general”. “Nach Auschwits ein Gedicht zu schreiben, ist barbarisch”, Wikipedia. Recuperado de: https://de.wikipedia.org/wiki/Nach_Auschwitz_ein_Gedicht_zu_schreiben,_ist_barbarisch

3Matamoro, B. “Pensar después de Auschwitz”. Recuperado de: https://letraslibres.com/revista-espana/pensar-despues-de-auschwitz/

4“Le dernier moment : quand il faut penser ce que veut dire un “événement” digne de ce nom et le sens du petit mot “comme” dans les expressions “comme si” et “comme tel”. Derrida, J. (2001) “Prière d’insérer” dans L’université sans condition. Paris: Galilée.

5Ver al respecto: “El retorno de la influencia directriz” LaRed21 (28/10/2008). Recuperado de: https://www.lr21.com.uy/editorial/337106-el-retorno-de-la-influencia-directriz

6Ver al respecto: “Arquéologo sobre la “matanza de Salsipuedes”: fue un genocidio mal ejecutado” You Tube. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=tCJHDjcqOMk

7Ver al respecto: Viscardi, R. “Soberanía como fe y fiducia de la razón: el quiasma entre fe y razón” en Lértora, C. (edit.) Actas. XXI Jornadas de Pensamiento Filosófico. (2023). Buenos Aires: FEPAI. Recuperado de: https://www.aacademica.org/ricardo.g.viscardi/58

8Ver al respecto: Viscardi, R. “Diseminación de la soberanía en contexto de estallidos sociales” en Colectivo Casa de Filosofía (edit.) Afuera. (2023). Montevideo: Maderamen. Recuperado de:
https://www.aacademica.org/ricardo.g.viscardi/62

9Sobre el vínculo entre nazi-fascismo y Orden, ver en este blog “Ultraderecha argentina: el discurso “políticamente incorrecto”. Recuperado de: https://filosofiacomociberdemocracia.com/es/node/57

10Ver al respecto: Derrida, J. (1994-2005). Force de loi. Paris: Galilée, p. 87.

11Monjarás-Ruiz, J. “México en los escritos y fuentes de Karl Marx”, Nueva Sociedad, No. 66, 105-111, mayo-junio 1983, p. 4. Recuperado de: https://static.nuso.org/media/articles/downloads/1068_1.pdf

12Ver al respecto el apartado “El yerro de Foucault” en Viscardi, R. (2022). Inter-Rogación. Ibero Gutiérrez desde el presente. Montevideo: Maderamen, pp. 120-122.

13Ver al respecto: “Jerarca del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Nacionaes Unidas: Gaza es un caso de “genocidio de manual”. Uy.press (4/11/23) Recuperado de: Jerarca del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas: Gaza es “un caso de genocidio de manual” (uypress.net)

14Ver al respecto: “Organizaciones judías humanistas progresistas hacen llamamiento “Por la Paz y por la Vida ¡las víctimas son civiles!” Uy.press (05/11/23). Recuperado de: Organizaciones judías humanistas progresistas hacen llamamiento “Por la paz y por la vida, ¡las víctimas son civiles!" (uypress.net)

15“La crítica cultural se encuentra frente a la última etapa de la dialéctica de la cultura y la barbarie: escribir un poema después de Auschwitz es bárbaro, y esto también engloba el por qué hoy se volvió imposible escribir poemas”.

16Ver al respectol Viscardi, R. "Globalitarismo: un ismo innecesario" (2019) Boletín de Filosofía, No. 77, 22-24, Buenos Aires: FEPAI. Recuperado de: http://bibliotecafepai.fepai.org.ar/Boletines/Filosofia/A39N77_2019.pdf